Tener el vientre hinchado, además de tratarse de una sensación incómoda, es poco gratificante. Especialmente en los meses de verano, que es cuando más tenemos que lucir cuerpo.

Hay varias causas que producen tener el vientre hinchado. Entre ellas destacan variaciones en la rutina, la dieta y de horarios. El cuerpo está hecho al hábito, y cuando le cambiamos el ritmo se resiente.

En este artículo de la Vitaguía, os haré una interesante revisión sobre qué alimentos debemos escoger, y cómo debemos cocinarlos. Le diremos adiós a esa mala sensación de tener el vientre hinchado.

Origen y soluciones a tener el vientre hinchado

Hacer ejercicio, ayuda a eliminar grasa y la retención de líquidos en el abdomen. Pero a veces no es suficiente esta estrategia.

El tipo de alimentos que comemos, así como los cocinamos, influyen en gran manera. Así que, se trata de un problema con diferentes variables.

Comer a gran velocidad

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El problema, es que comer rápido influye bastante a la hora de tener el vientre hinchado. Aquellos sujetos que comen deprisa, pueden multiplicar el riesgo de tener sobrepeso.

Esta curiosa relación tiene que ver con la saciedad, que tarda entre 20 y 25 minutos en llegar del estómago al cerebro. Por ende, cuanto más lento comemos, podrán llegar las señales de saciedad al cerebro a tiempo.

Además, cuando no se mastica lo suficiente, podemos padecer problemas de digestión. La razón es que los alimentos llegan casi intactos al intestino y su digestión provoca fermentaciones que se traducen en indeseables gases.

Pero no os preocupéis, que tiene remedio este problema. Podemos empezar a comer ensaladas, u alimentos que necesiten ser correctamente masticados.

Otro método, es evitar comer con distracciones, ya que está demostrado que influye en la velocidad y en la cantidad de alimentos ingeridos.

Frituras

Otra de las causas de tener el vientre hinchado, es el elevado consumo de fritos.

Una dieta abundante en alimentos empanados, los fritos, los rebozados, y guisos puede ser un problema. La razón, es que es un método de consumir grasas malas para nuestro cuerpo.

Digerir las grasas requiere más labor digestiva, influyendo en la hinchazón del vientre. Cocinar los alimentos a la plancha y  estofados con poco aceite, es una alternativa para poner freno a este problema.

Gracias a tener que usar menos aceite, el alimento será menos calórico. Lo que provocará es que engordemos menos, acumulando menos grasa en la tripa.

Falta de fibra en nuestra dieta

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El problema con la fibra,  es como todo, ya que debemos tomarla en la cantidad adecuada.

Tomar poca cantidad, está relacionada con el estreñimiento. Pero abusar de su ingesta, no es adecuado. La razón es que el cuerpo no la tolera bien, provocando hinchazón abdominal.

También existen varias soluciones que podemos emplear. Para evitar molestias de este índole, debemos controlar qué alimentos son ricos en fibra. Si nosotros disponemos de poca información, acudir a un especialista es una buena solución.

Una alimentación aporta suficiente fibra si alterna frutas, ensaladas y verduras, algún alimento integral, frutos secos, frutas desecadas y legumbres. Si es así, no será preciso tomar extras de fibra en pastillas o en forma de salvado.

Intolerancias a determinados alimentos

Entre las diferentes intolerancias destacan la celiaquía y la intolerancia a la lactosa son las más habituales.

El malestar digestivo es el denominador común en este tipo de trastornos alimentarios. Otro mecanismo concreto de intolerancias es la histaminosis alimentaria no alérgica.

En este caso, los síntomas se desarrollan por el impacto de una molécula, la histamina, con los distintos receptores de las células del organismo.

Los síntomas son dispersos, aunque todos tienen un nexo común: la descarga fuerte de histamina tras el consumo del alimento responsable.

Tales problemas digestivos, son más habituales de lo que podamos creer. De hecho, cuando no tolera nuestro cuerpo un determinado alimento, el vientre se hincha. Pero no es el único síntoma que se manifiesta, ya que también podemos padecer diarreas, o dispepsias.

El incremento del volumen corporal, la retención de líquidos o los dolores de cabeza frecuentes son otras señales. Tales problemas, nos marcarán que padecemos algún problema con algún alimento.

Si este tipo de trastorno no se resuelve con una dieta correcta, con los años puede conllevarnos a sufrir enfermedades  crónicas como colon irritable, cefaleas o fatiga muscular.

Publicado por Juanma

Amante del deporte de fuerza y del entrenamiento funcional en general.

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